Esta es la primera parte aventura que he vivido hasta ahora jugando a rol con mi padre y unos amigos. Espero que os guste.
Manatorm se encontraba en Bree en la taberna “El pony pisador” junto con un guardabosques dúnadan en la misma mesa. Unos hobbits se encontraban en otra mesa cercana y había un bardo tocando una flauta en una esquina. De repente un señor y un aldeano muy asustado entraron, se sentaron en la mesa de Manatorm y el aldeano les dijo:
- Ho… o… Hola Señores.
- Hola – dijo el montaraz, y añadió – Mi nombre es Triskothin.
- Saludos – dijo Manatorm – Mi nombre es Manatorm ¿qué le trae por aquí?
- Han atacado mi granja y se han llevado tres ovejas y han matado una.
Entonces habló el viajero que iba con el aldeano:
- Él me dijo que si podría ayudarle y yo le dije que sí pero que necesitaría ayuda. Le dije que buscase aquí para que podamos ayudarle.
Mientras tanto uno de los Hobbits que estaba en la otra mesa se levantó y se dirigió al bardo:
- Hola, ¿me cantas una canción?
- Ni siquiera nos conocemos, ¿quién es usted? – dijo el bardo.
- Yo soy Raskaputnik – dijo el Hobbit. El bardo sólo sonrió
Mientras que el hobbit y el bardo hablaban. El montaraz que se hacía llamar Triskothin le preguntó al aldeano:
- ¿Cuánto podéis pagar?
- Diez monedas de plata. Sabemos que no es mucho, pero estamos desesperados, tanto mis vecinos como yo – contestó este.
- Yo ayudaré – dijo Manatorm en cuanto añadió lo de que estaban desesperados.
- Se lo agradecemos mucho señor – dijo el aldeano
- Nosotros también vamos – añadieron el bardo y Raskaputnik.
- Cuanta más ayuda mejor – señaló el viajero, que hasta entonces no había hablado mucho.
- Mientras me paguen… – dijo Triskothin.
- Entonces, ¿nos vamos? – preguntó el aldeano.
- Me gustaría saber con quién voy a trabajar – dijo Triskothin señalando al viajero.
- Me llamo Bereidan – respondió el viajero.
- Si vámonos – dijo Raskaputnik emocionado.
Se fueron juntos a la granja y el montaraz detectó unos rastros bastante visibles:
- Nos llevan un día de ventaja a través de campo abierto- dijo el dúnadan.
Comieron y se fueron siguiendo el rastro durante todo el día.
–
Cuando anochecía se pararon cerca de un bosque por el que seguía el camino, en un pequeño conjunto de quince árboles a media hora del bosque. Se turnaron para hacer las guardias nocturnas y partieron por la mañana para internarse en el bosque.
Caminaron hasta el mediodía y se detuvieron en un claro sin llegar a entrar en él. ¡El rastro se paraba ahí! Se fijaron bien y vieron que había una especie de colina en el claro con una especie de camino que no podían subir otros animales de cuatro patas. Rodearon el claro y Manatorm se fijó en que había un arbusto cerca de esa subida improvisada del que salía humo muy fino. Lo comentó con los demás y dedujeron que alguien estaba fumando detrás del arbusto. El bardo dijo que fingiría que se había perdido y que tenía que ir a Bree. Salió del bosque y actuó tan bien que se lo creyeron.
- ¿Qué haces ahí? – preguntó un hombre que salía del arbusto con una espada al cinto.
- Si, ¿quién eres? – dijo otro hombre que salía del arbusto muy extrañado con otra espada corta.
- Hola – dijo el bardo fingiendo que no los había visto antes – Soy un Bardo, me han contratado para trabajar unos días en Bree, pero me he perdido.
- ¡Pues sí que está perdido! – dijo uno de los extraños.
- Está por esa dirección – añadió su compañero.
- Malditos sean. Me dijeron que era por allí.
- ¿Quienes? – dijo uno de los del arbusto agarrando ya su espada con la mano derecha.
- Unos hombres muy raros que estaban por ahí – contestó el bardo señalando a otro lugar distinto del que había venido.
- ¡Miente! – dijo el hombre que agarraba la espada ya desenvainada – Hay más allí – y señaló a donde estaba el grupo.
Entonces el otro desenvainó su espada y cargaron contra el bardo.
- ¡Da la Alarma!
Y el primero se largó detrás de la colina.
- ¡No me obliguéis a disparar! – gritó Triskothin
El hombre se detuvo unos instantes, pero más tarde continuó corriendo, mientras el bardo llegaba al bosque.
Entonces una flecha salió del bosque a toda velocidad y se clavó en la pantorrilla del hombre, Se cayó de cabeza contra el suelo y murió. Después, otros seis hombres con espada salieron del bosque, y comenzó otra pelea.
Manatorm salió del bosque dispuesto a presentar batalla con un arco y después un rayo salió volando del bosque a toda velocidad e impactó en uno de los siete hombres, el cual se quedó tieso y murió por la descarga. El resto de los enemigos cargó a toda velocidad desde su posición mientras Raskaputnik disparaba con su honda. El disparo le acertó a uno de los hombres que cada vez estaban más cerca y le rompió el hombro. El bardo salió del bosque y le hizo un barrido a uno, pero falló y le dio un espadazo que por poco le mata. Por el contrario, otro enemigo cercano no tuvo la misma suerte y Manatorm le dio un hachazo que casi le parte por la mitad. La pelea siguió y Triskothin disparó otra flecha que mató al que estaba con el bardo y Raskaputnik siguió disparando y pegando puñetazos. Al final Bereidan, que al parecer era mago, no vio a uno que le atacó por la espalda y quedó aturdido en la hierba. Manatorm pegó otro hachazo y se acabó el problema. Al verse solo, el último de los enemigos se rindió y el grupo decidió interrogarle para sacarle información.
También he publicado un vídeo de Superzings en mi canal de YouTube y un timelapse la semana pasada:
Muy guay Pedro!!!
Muchas gracias Jimena